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La importancia de la vacunas en la protección del bebé

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El principio de las vacunas es proporcionar inmunidad específica frente a enfermedades contagiosa antes de que éstas sean contraídas y facilita la protección del bebé.

Viernes, Enero 29, 2016

Muchas veces las mamás olvidan revisar el calendario de vacunas de sus hijos, o simplemente prefieren evitar el mal rato de vacunarlos porque muchas veces lloran desconsoladamente. Este es un serio error que puede provocarles graves enfermedades y afecta la protección del bebé.

¿Cómo actúan las vacunas para la protección del bebé?

El principio de las vacunas es proporcionar inmunidad específica frente a enfermedades contagiosa antes de que éstas sean contraídas y facilita la protección del bebé. Las vacunas son producidas utilizando los mismos agentes infecciosos, ya sea muertos o atenuados en su capacidad de provocar las enfermedades, y estos son debilitados de manera que no transmitan la enfermedad.

Las vacunas que contienen estos agentes son administradas generalmente a través de una inyección o de varias dosis inyectadas separadas por semanas o meses. El propósito de estas inyecciones es lograr la estimulación del sistema inmunológico del niño, que reacciona produciendo anticuerpos o células defensivas de la misma forma que si el organismo hubiera sido invadido o sufrido la enfermedad, facilitando la protección del bebé. Estos anticuerpos permanecen circulando en el cuerpo del bebé y si alguna vez este queda expuesto al contagio, dichos anticuerpos serán la protección del bebé.

Las vacunas constituyen una de las medidas sanitarias que mayor beneficio han producido y siguen produciendo a la humanidad ya que previenen enfermedades que antes causaban grandes epidemias como la viruela, el sarampión y la poliomelitis y otorgan la protección del bebé necesaria.

¿Cómo se aplican las vacunas para la protección del bebé?

Las vacunas se aplican mediante una o varias inyecciones y, con menos frecuencia y en el caso de las enfermedades que se transmiten por la vía digestiva, por la vía oral. En muchos casos, para obtener una inmunidad sólida y duradera son necesarias varias dosis para que el efecto de protección del bebé se mantenga durante años.

Para facilitar la correcta aplicación de las vacunas en la infancia, todos los países han elaborado un programa nacional de inmunizaciones, en el que están definidas las vacunas, su tipo, dosis y las edades de aplicación. Estos programas contemplan la prevención de las enfermedades más comunes y peligrosas y puede variar en los distintos países. En Chile, las vacunas que son parte del programa nacional de inmunizaciones son gratuitas y se administran en todos los vacunatorios del país, por lo que es responsabilidad de las mamás preocuparse de que sus hijos reciban todas las dosis y de la protección del bebé.

Estas vacunas protegen contra diversas enfermedades como la tos convulsiva, el tétanos, la difteria, el sarampión, el Hemophilus influenzae B, la hepatitis B y la difteria, entre otras. Existen otras vacunas complementarias, que no están contempladas en el programa nacional pero que, de igual forma, ayudan a evitar enfermedades como la varicela o la diarrea por rotavirus, o el papiloma cervical. Para definir cuáles de estas vacunas puede recibir un niño, lo mejor es consultarlo con el pediatra y así administrar aquellas que son importante para la protección del bebé.

¿Qué sucede si no se vacuna a un bebé?

Muchas veces, las mamás creen que por el hecho de que no se observan las enfermedades que son prevenidas por las vacunas, éstas pueden haber sido erradicadas y por lo tanto no es necesario vacunar al bebé y, en consecuencia, no los vacunan en las edades requeridas, dejándolos sin protección del bebé. Otras personas no lo hacen alegando creencias religiosas o conocimientos seudocientíficos. Esto es un grave error que puede tener consecuencias fatales. Existen grandes probabilidades de que las bacterias o virus prevenidos por las vacunas continúen en el ambiente y si el bebé no está vacunado va a estar expuesto al riesgo de enfermarse. Es preferible que el bebé llore unos minutos por la vacuna, lo que después olvida, a que lloren los padres por la pérdida de un hijo.

La clave para la protección de bebé es llevar siempre al bebé al pediatra para ver este tema y revisar con frecuencia el calendario de vacunas, para asegurarse de que reciban todas las dosis a tiempo.

Fuente: MINSAL
Dr. Óscar Brunser (pediatra y gastroenterólogo infantil)

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